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miércoles, 22 de abril de 2009

El conocimiento de un segundo idioma

La iniciación en el conocimiento de un segundo idioma a edad temprana presenta hoy una tendencia en ascenso. Los jardines de infantes bilingües ya no son un fenómeno particular sino que contemplan un aspecto de la educación cada vez más instalado. No obstante, las discusiones respecto a lo favorable o no de estas experiencias, no están cerradas. En Argentina, y pese a la diversidad cultural de sus poblaciones primigenias, el idioma oficial es uno: el castellano. Quienes nacemos en el país tenemos por lengua materna, mayormente, el español. Las familias conformadas por miembros con distintas lenguas maternas, no son, en este rincón del mundo, lo habitual. No obstante, el aprendizaje de un segundo idioma, en gran parte el inglés, sí es un fenómeno común. Sin embargo, en los últimos cinco años, sorprendió el acercamiento de este idioma a niños de edades cada vez más tempranas. La oferta de jardines de infantes bilingües creció aceleradamente y, más recientemente, hasta se incorporaron clases de idiomas para bebés. No obstante, precisamente cinco años atrás, los expertos aseguraban que un niño expuesto a dos idiomas desde pequeño tenía menos posibilidades de lograr aprenderlos correctamente que un niño monolingüe. Pero hoy, los mismos profesionales de las universidades de Harvard, Columbia y Washington, consideran lo contrario y aconsejan comenzar a aprender una segunda lengua a los tres años. La recomendación se basa en la importancia del proceso de aprendizaje de un idioma más para el conjunto del desarrollo psíquico del niño.Cierto es que no hay nada más sofisticado que aprender un segundo idioma. Las estructuras idiomáticas son sistemas complejos que estimulan al cerebro; aprender más de un idioma posibilita desarrollar el doble de conexiones neuronales que las habituales, lo que a su vez permite una capacidad mayor, y más ágil, de pensamiento abstracto. Entonces: ¿afecta, la exposición temprana a una segunda lengua, la adquisición y el desarrollo correctos de la lengua materna?; ¿cuál es el momento indicado para comenzar a estudiar un segundo idioma? Estas, y otras preguntas, hicimos a especialistas en infancia y educación. Para la licenciada Ana María Gesualdo, directora de la carrera de Fonoaudiología de la UBA, “Si un chiquito no tiene dificultades en el desarrollo de su lengua materna no hay motivos para oponerse a que se le enseñe, aún desde pequeño, una segunda lengua. En todo caso, no sería recomendable exponer el niño a una segunda lengua, materna u otro idioma, si tuviera algún trastorno del lenguaje por lo menos incipiente”. La licenciada en psicopedagogía María Cecilia Gabella, docente de educación preescolar, no duda en señalar que, “en casos de existir retraso del lenguaje, debe favorecerse la apropiación de la lengua materna”. De todos modos, la psicopedagoga considera que “el aprendizaje formal de una segunda lengua a edades muy tempranas, podría dificultar la correcta apropiación de la lengua materna”. Para Gabella, el momento para aprender una segunda lengua es el posterior a haberse apropiado de la lengua materna, es decir, los últimos años del nivel inicial. Una posición similar es la que sostiene la profesora de letras (UCA) y docente del colegio Chaltel, Rita Corigliano, quien sostiene que “partiendo de la premisa de que siempre es beneficioso el conocimiento de una segunda lengua, debe considerarse que lo primero que debe afianzar un niño es su lengua materna. Cuando se han afianzado la oralidad y la escritura de ésta, entonces sí puede iniciarse la etapa de formación de una segunda lengua”.